Javier Vera, 22 años #Orellana

Javier Vera, 22 años #Orellana

Me dijeron que podían dejarme ahí de 6 a 12 años. Se me vino una decepción bien grande. Hasta yo pensé quitarme la vida dentro porque no tenía respaldo, quien me saque. Mi familia no es de dinero, entonces prácticamente me hacía a la idea de quedarme dentro.

Mi nombre es Javier Vera, tengo 22 años. Soy padre de una bebé de 5 meses. Yo soy cobrador de una compañía de bus desde hace varios años.

Mi sueldo ahí es de 15 dólares diarios, con lo cual se abastece mi familia y mi hija de 5 meses. Ella necesita bastante de mi apoyo, necesita que yo trabaje y que pueda llevar algo para que nosotros podamos alimentarnos. Además no tengo un lugar propio, yo pago arriendo.

Yo jamás he estado en movilizaciones, solo he visto por televisión pero jamás he participado.

Días anteriores al 21 de agosto, yo vi las protestas porque yo laboraba en el transporte y se miraba gente que protestaba en marchas pacificas. No andaban en alboroto, solo gritaban lo que ellos necesitaban, nada más. No había relajo, no había nada más que solo una marcha y estaban custodiados por policías, apoyándoles.

Mi detención fue el día 21 de agosto. Estuve trabajando hasta el último turno. Después de hacer varias cosas. Yo bajé para tomar un bus para mi casa, y no había paso. Había bulla, y ya habían comenzado a disparar gases los militares. Yo me quede estancado ahí, me quede parado impactado viendo lo que pasaba. Ese día mi esposa estaba en el hospital, porque estaba embarazada en esos días. Cuando yo bajaba a la altura del cuerpo de bomberos, yo bajaba y había mucha gente. De pronto vi que sacaban a un sujeto del cuerpo de bomberos y me quedé estancado viendo junto a mucha gente lo que iba pasando. Yo me saqué la camisa porque había mucho gas y me tape la cara con eso. Sorpresivamente vinieron a cogerme solo a mi, me cayeron más militares y policías. Me subieron a una moto, y cuando yo pasaba por la mitad de los militares, me agredían en palabras. Me decían que era un vándalo, que era un revoltoso. Y uno me lanzó un golpe en la cara, era un miembro de la policía.

Me tuvieron esposado como hasta las 12 de la noche. Después me llevaron al subcentro y les decía a los policías que yo no tenía nada que ver en eso. Estaba asustado, con miedo porque no sabía qué hacer, no sabía que iba a pasar más adelante.

Llamé a un miembro de la policía, yo le dije que por favor escuchara, que yo no tenía nada que ver con eso. Me quitaron mis pertenencias, mi canguro, mi teléfono. Me detuvieron y después el mayor de la policía me subió a la gobernación y me dijo que me iba a ayudar para que yo me fuera ese mismo rato, que no me preocupe que le dijera nomas quienes nomás estaban, o sea que yo encajé a más personas.

Yo le dije, la verdad no estuve, yo no estaba en eso, nunca he estado. Me moría con el nunca estado, porque es la verdad. El me dijo que no, que diga, que le ayude, que el me va a ayudar para que yo me fuera. Como mi teléfono tenía clave, me pidió la clave de mi teléfono, me dijo que me iba a ayudar. Me mintieron que me iban a soltar ese mismo rato.

Entonces él dijo que yo era un bandolista y que me cojan y me lleven detenido. Yo le suplicaba que por favor no me lleven preso. Yo sufría porque tenía a mi mujer embarazada de 6 meses.

Yo les pedía derecho a una llamada, quería avisar donde estaba y no me regalaron una llamada, solo me decían posterior y yo les decía, ¿posterior a qué? necesito llamar y avisar en mi casa que pasó conmigo, porque no llego. No, no me dieron ninguna llamada. El policía seguía diciendo que involucre a mas gente y me regalaba una llamada. Hasta tiempo después me dejaron llamar.

El día sábado me hicieron firmar un papel que decía que decía que yo había dañado, me acusaban de haber quemado una moto, de haber agredido a dos policías. Yo nunca en mi vida hice algo así, jamás. Estaba las fotos de las motos ahí y me hicieron firmar eso y me llamaron a una audiencia el día sábado.

Para llevarnos a mí y al otro detenido vinieron mas de 80 policías a escoltarnos desde la puerta, como si fuéramos unas personas peligrosas. Ya me asusté más, yo pensé que iba a estar dos o tres días y ya me iban a sacar. No fue así.

En la audiencia dije la verdad, Pero a la ley no hay nadie quien le gane. Yo nunca le voy a poder contradecir, ellos se creen mucho. Es mi palabra contra la de ellos. Ellos mintieron en todo. Lo bueno es que tuve el respaldo y los certificados de donde trabajaba que comprueba que yo no estuve ahí, y no coincidía su versión.

Pero no me hicieron valer nada, no valieron los certificados de la compañía, del dueño. Nada.

Yo nunca había entrado a un penal. Al rato que entré tuve un temor bien grande. Había muchos presos. Me dijeron que podían dejarme ahí de 6 a 12 años. Se me vino una decepción bien grande. Hasta yo pensé quitarme la vida dentro porque no tenía respaldo, quien me saque. Mi familia no es de dinero, entonces prácticamente me hacía a la idea de quedarme dentro.

Pero ahora me están ayudando también los otros dos procesados.

Esos dos meses que pasé preso mi esposa no tenía que comer, porque yo era el único que llevaba la comida con mi sueldo de 15 dólares, no tenía donde ir, no tenía ni como pagar el arriendo, tuvo que dejar la casa. Tenía que hacerse exámenes del embarazo y no había plata.

Ahora, en estos 6 meses que estoy fuera, no he podido recuperar el trabajo. La situación hoy en día está muy dura. A uno le toca solventarse así, del día al día, no toca nada más, y con una hija de 5 meses.

Después de todo esto veo que eso que dice el gobierno de “ya hay justicia” no existe.

Enviar comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

PersonalTrainerCertification.us