Nestor Osvaldo Macas Minga, 27 años #Saraguro

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“Tengo discapacidad auditiva y con un toletazo me rompieron mi dispositivo. No pensábamos que iban a sacarnos de la casa, rompiendo la puerta como si fuéramos delincuentes. Me cogió el miedo y me puse debajo de la cama, me cogí de la pata de la cama y vino otro policía me dio una patada en la mano para que suelte. Me desmayé por tantos golpes”

Mi nombre es Nestor Osvaldo Macas Minga. Tengo 27 años. Soy de la comunidad de Ñamarin, me dedico a la agricultura y a estudiar. Estoy en el primer año de Universidad en la carrera de Turismo Ecológico. Los fines de semana vengo al campo a ayudar a mi mamá y a mi papá porque son de edad avanzada y ya no pueden solos.

¿Qué sucedió?

La gente salió ese día porque están sacando a los profesores, para poner una sola escuela. La gente no tiene plata para estar mandando a los hijos hasta el centro habiendo escuelas en las comunidades. También porque los estudiantes no pueden ingresar a la Universidad. En el Oriente por la minería les están botando a la calle.

Ese día con mis amigos vimos que en la mañana había música y baile como es la costumbre acá. Después vimos cómo empezó la violencia y nos metimos dentro de la casa.

No pensábamos que iban a sacarnos de la casa, rompiendo la puerta como si fuéramos delincuentes. Ahí me maltrataron. Me cogió el miedo y me puse debajo de la cama. Me cogí de la pata de la cama y vino otro policía y me da una patada en la mano para que suelte. No hubo ningún respeto, me sacaron, me dieron con el tolete hasta que se rompió, entonces me dieron con un palo en el pie.

Vino el dueño de la casa y les dijo a los policías -¿Qué les pasa, por qué le tratan así? El no es un animal. El policía dijo: ¡Cállate o si quieres te llevamos a ti!

Me siguieron maltratando. Yo tengo una incapacidad auditiva y con un toletazo me rompieron mi dispositivo. Traté de dárselo a una amiga para que me lo guardara y el policía me dio tan duro que me lo rompió.

Me llevaron jalándome el pelo y arrastrando hasta la vía Panamericana, ahí me pisotearon. La gente me quería salvar pero no pudieron. A las mujeres que querían venirme a salvarme, la policía les dio con toletes.

Me desmayé por tantos golpes, y me hicieron pararme, me pusieron en la patrulla y después me subieron en el bus. Ya estuve en la últimas ahí, sólo recuerdo que me empezaron a hurgar todo. Pensaron que tenía un cuchillo, pero yo no tenía armas.

Me quitaron la chompa, jamás me devolvieron el dispositivo auditivo y así me llevaron a Loja. Ahí, una enfermera dijo –Es urgente que se le lleve al hospital, está grave, está muy maltratado, su mano está casi trizada- Pero la policía dijo –No- Fueron por una venda, me la amarraron al pie para que ya no se hinche más. También me amarraron la mano. El policía me puso una ampolleta y me penetró en el hueso y no cómo debía ser, hasta ahora sufro dolor ahí.

Pasé toda la noche en la UPC. Todo era de cerámica, no pude dormir nada. Al siguiente día nos llevaron a la cárcel, ahí sí ya no me podía mover del dolor. No podía mover ni la columna, no podía caminar, no podía mover mi mano. Así me tuve que aguantar, no hubo ninguna atención medica. Mi compañero pidió ayuda urgente y me tenían sólo con pastillas. Así estuve 16 días en la cárcel, sólo con pastillas para mantener mi cuerpo amortiguado.

Ahora todos los lunes me toca ir a firmar a Fiscalía, me afecta en mis clases.

Tengo un miedo, no tengo mi psicología normal, siempre tengo esa preocupación. Pero sé que cogí mi experiencia, aguanté como nunca, ahora tengo sueños y cogí motivación. Y se que no soy un delincuente.

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